viernes 24 de febrero de 2012

Hoguera de un instante casual



El pasado  noviembre estaba rodando junto a Javier Ruibal con David Arenal, Fernando Casado y Wanda Pacheco en el Tompkins Square Park de NYC, renombrado después como el Charlie Parker Place en 1992, cuando de pronto un hombre que  deambulaba por allí (daba la sensación de vivir en la calle o por lo menos pasaba mucho tiempo en ella) me pidió que tocara algo para rapear y cantar encima. Sin pensarlo, me puse a improvisar y esto fue lo que sucedió. Un diálogo entre dos realidades conectadas desde un impulso primitivo, desnudo, sin pretensiones, la simple necesidad ancestral de comunicarse  más allá de lo aprendido. Causa y efecto de los encuentros fortuitos que llevan consigo la luz de lo premonitorio, eso que se ha ido gestando en las aguas del tiempo pasado, conspirando con el tiempo futuro para ir tejiendo los hilos de la casualidad,  las coincidencias gestadas de antemano que nos sorprenden en el punto de encuentro del tiempo presente.

sábado 18 de febrero de 2012

Pavel Urkiza y Javier Ruibal, complicidades y amistad en la ruta.




La relación entre el cubano y el gaditano viene de lejos. Del maestro Javier Ruibal está todo dicho, no hay más que echar un vistazo a su sólida carrera, a la legión de fans que sigue llenando sus escenarios o a la cantidad de artistas que se consideran deudores de su obra y caminantes de las sendas que él inició.

Casi recién llegado a España, en torno al año 1993 Pavel cantaba con Gema Corredera en el Bar Amaranta de San Fernando (Cádiz). Al finalizar el concierto se acercó el guitarrista gaditano Antonio Toledo y les presentó a Javier Ruibal, cantante y compositor del cercano Puerto de Santa María, que había quedado encantado con el concierto. Corrían los tiempos de preparación de sendos discos que acabaron siendo antológicos: Javier su célebre Pensión Triana, y Pavel el disco de Gema y Pavel Trampas del tiempo. Enseguida quedaron impactados por la música del otro y por lo que de semejantes tenían sus intuiciones y alquimias musicales, a priori forjadas en latitudes lejanas. Pronto se consolidó esta admiración mutua y nació una duradera amistad. Además de colaboraciones esporádicas en conciertos del otro y de compartir escenarios en diferentes eventos, pudieron grabar la canción Alma y Luna, en un disco inédito de Gema y Pavel llamado Filin Progresivo. Desde entonces estaban con ganas de volver a hacer algo juntos. 

viernes 10 de febrero de 2012

Casa de Paz



Hasta los 29 años viví en el barrio del Vedado de La Habana, en la calle 15, esquina con H, una calle de adoquines de finales del XIX y comienzos del XX. Más abajo, en I entre 13 y 15, está la Gran Sinagoga Bet Shalom, sede de la comunidad hebrea cubana. Es la sinagoga principal, de las tres que hay en la ciudad, y fue construida en 1953.

Aún conservo en mi mente el arco azul de hormigón en su fachada. Ahora sé que representa el arco iris que salió después de los doce meses de diluvio universal, la señal de la alianza de Yahveh (Dios para los judíos) con Noé, según el Antiguo Testamento de la Biblia. Siempre tuve la sensación de mirar hacia arriba, pasaba por la acera de enfrente, bordeando el jardín de una casa inmensa que está en I con 15. Cada vez que recorría ese trozo de acera, lo  hacía con la vista puesta en la sinagoga, fascinado por la simbología, la arquitectura y el halo de misticismo que envolvía el edificio. Además de mi tamaño, era un niño, la sensación de estar mirando a las alturas la llevo conmigo cada vez que proyecto ese momento en la memoria. Una escalera de mármol asciende hasta la puerta principal y esta composición, desde una perspectiva metafórica, plasma el precepto talmúdico que dicta que la sinagoga debe ocupar el lugar más alto de la ciudad. 

viernes 3 de febrero de 2012

Una ceremonia del Té





A principio de los ochenta cursaba la carrera de Economía de la industria en La Universidad de La Habana. Era una época donde muchos estudiantes del continente Africano y  del Medio Oriente, iban a Cuba dentro de un programa de convenios a estudiar. Estaban repartidos por todo el país, sobre todo en la Isla de la Juventud, antigua Isla de Pinos. La Universidad tenia albergues donde vivían los alumnos que no eran de la ciudad. En la calle 12, en el Vedado, un barrio pegado al malecón habanero, había un gran edificio, justo al borde del mar, que era utilizado para esos menesteres. Tenía mucha vida, estaba lleno de universitarios de todas las provincias cubanas además de algunos de esos lugares que mencioné antes. Siempre pasaban cosas, constante movimiento de gente, música, baile, sesiones de estudio para exámenes, etc, de todo sucedía en 12 y Malecón.